El tango medellinense
A través de su historia, desde la muerte de Carlos Gardel en un accidente de aviación en el aeropuerto Olaya Herrera de dicha ciudad el 24 de junio de 1935, Medellín desarrolló un fuerte sentimiento de posesión y se apropió de este género musical rioplatense (ver tango).
Ha sido tradicional desde entonces, en la ciudad, la presencia de
cantores y bailarines tangueros locales y extranjeros, en casi su
totalidad en los barrios populares. En especial, el barrio Guayaquil
fue objeto de nutridas competencias de cantantes populares de tango
espontáneos durante las décadas de los años 60 y 70. Uno de los grandes
escritores antioqueños, de gran raigambre en Medellín, Manuel Mejía Vallejo, escribió en 1973,
a propósito de este fenómeno tanguero de la ciudad, Aire de Tango, una
obra que contribuiría a dejar profundas huellas sobre esta saga musical
que Medellín comparte con los argentinos y otros pueblos relacionados
con este sui-generis género musical.
La Plaza Gardel
Pero a partir de 2007,
se le dio un nuevo impulso al alma tanguera medellinense y se
reorganizó el Festival Anual del Tango. Su nombre se transformó en
"Festival Internacional del Tango", y varios escenarios centrales de la
ciudad, además de los barrios periféricos, entraron en acción para
rememorar y disfrutar de esta singular música y su gran símbolo, Gardel.

Es tal el alma tanguera de Medellín, que el público asistente a los conciertos y concursos de tango, en 2008, superó al público asistente a los conciertos de rock o músicas tropicales o tradicionales colombianas.
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