Como de costumbre, en esta oportunidad la entidad pretende superar el trabajo realizado el año pasado y para ello fundamentó su propuesta en cuatro elementos básicos: el ser humano y su código genético, los barrios y el antiguo arte japonés del origami.
Además de los sitios tradicionales que son iluminados cada año, como La Playa, el cerro Nutibara y la Avenida del Río, en esta oportunidad las figuras bíblicas, las lucesitas de colores y otros elementos simbólicos adornan la avenida 33 hasta el sector de Bulerías, la glorieta que conduce al aeropuerto José María Córdova y el tramo entre el Alto de Las Palmas y la glorieta de San Diego.
Asimismo, 20 parques de igual número de barrios fueron decorados con ángeles, pastores, bastones, guirnaldas y campanas, en la versión número 33 del clásico alumbrado navideño. Según el grupo creativo del proyecto, “la Navidad nace en los barrios porque desde ellos palpita y se escribe la ciudad”, y describen su trabajo como “un tributo al hombre, la ciudad y su entorno”.
Entre las novedades de este año, se encuentran el rebaño de ovejas que “pastan” en la falda del cerro Nutibara, lotos y formas gigantescas cuya creación se basó en el antiguo arte del origami y un bulevar creado por 40 figuras humanas tomadas de la mano que, a manera de túnel, acogen a los automóviles que circulan hacia el norte de la ciudad.




